Sagitario

Al entrar el Sol en el signo de Sagitario, el Centauro. Anuncia la última fase del otoño. Claramente los árboles comienzan a perder hojas, los colores de la naturaleza son dorados rojos y amarillos pálidos, la energía regresa de lleno a la tierra, que comienza su tiempo de descanso, el sol aunque es brillante ya no calienta y es por eso que a la sombra el viento se siente frío. Pronto el invierno comenzará a purificar con su quietud y silencio. Los días se acortan y las noches largas obligan el recogimiento, los aspectos religiosos y el contacto interno comienzan a tomar un lugar prominente en la vida cotidiana, el ánimo de fin de año es patente preparándonos para cerrar un ciclo más conforme revisamos en nuestro pasado, y damos gracias por lo que hemos vivido. Es momento también de reflexión, de contemplación, de tomar votos y resoluciones. La luz de la conciencia enfoca su rayo hacia el fin de la recolección del otoño y el inicio del sueño de invierno.

Sagitario es el tercer signo de fuego, es de cualidad mutable y representa por lo tanto gran flujo de actividad y movimiento, sobretodo a nivel interno. Está representado por el Centauro Quirón, mitad hombre mitad caballo y aquellos nacidos bajo sus rayos, están dotados con los mas creativos y elevados atributos humanos, así como del poder físico del caballo para crear y construir las nuevas ideas con las que se construirá el futuro de la realidad humana. El período evolutivo representado por Sagitario muestra la batalla interna entre las fuerzas creativas y destructivas que operan en el hombre: el conflicto entre los mas nobles atributos y sus mas bestiales hábitos carnales. Batalla que cada uno de nosotros necesita librar para despojarnos de la personalidad y así poder movernos a una realidad mas expansiva y espiritual.
Sagitario es el primero de los signos del zodíaco que representan el desarrollo de la conciencia social, aquí las fuerzas que se combinaron en Escorpio salen a la vida activamente generando el estado de preparación a través del cual surge una nueva visión de nosotros mismos, de nosotros ante el mundo. Es aquí donde adquirimos conciencia de que no estamos solos, que compartimos con otros seres humanos la batalla personal y que estamos aquí en una tarea conjunta. El símbolo mitad hombre, mitad caballo, nos muestra que como seres encarnados no podemos negar nuestra naturaleza instintiva, egoísta y animal, no podemos negar nuestro cuerpo con sus necesidades y deseos. Y nos enseña que el deseo es el motor de la vida, es lo que nos mueve a buscar, arriesgar y dejar lo conocido. Pero debe ser dirigido a fines mas elevados, para canalizar la fuerza del deseo es necesario buscar la maestría de la mente sobre el instinto, es la personalidad la que debe servir a la mente elevada y no al revés. Finalmente nuestro cuerpo y nuestra personalidad son el vehículo de la manifestación en la tierra de nuestro ser espiritual, y la maestría de Sagitario nos enseña que aunque tenemos un vehículo para estar aquí en la tierra, deberíamos ser capaces de darnos cuenta que no somos eso.
El reto de Sagitario es dar un sentido a nuestra vida, tomar una dirección consciente de manera firme y consistente hacia metas mas elevadas, incluir en nuestro que hacer diario un momento para la meditación, la oración o el contacto con el orden universal o divino. La pregunta que surge desde esta conciencia es: ¿cual es el propósito de mi vida y mi existencia? La maestría y el trabajo que muestra sagitario, nos enseña que hay que ganar el derecho a obtener la respuesta a estas preguntas, cuando comenzamos a trabajar por un entendimiento mas amplio y profundo de nuestra vida y somos nosotros quienes proponemos dirección a nuestra vida, al intentar construir una relación mas elevada con el propósito de nuestra existencia entonces la vida nos da respuestas y nos muestra el camino.
Las flechas de Sagitario representan, los rayos de conciencia de la mente elevada y aquellos dotados de su influencia son verdaderos maestros, son guías que han aprendido no solo a través del entendimiento sino de la experiencia. Los sagitarianos aprenden por experiencia, es el signo de la asimilación vivencial del conocimiento. Pero como maestros y transmisores de sabiduría, deben trabajar en refinar su intuición del lugar y el momento adecuado de lanzar sus flechas de conocimiento para que sus enseñanzas no sean en vano y caigan en terreno fértil, es el signo del profeta. Sagitario tiene que trabajar mucho con la paciencia y la tolerancia para poder transmitir todo aquello que tiene por enseñar.

Sagitario, es por lo tanto la mente del teólogo, el filósofo, o el sociólogo que busca valores que sean apropiados y eternos y en este sentido puede ser dogmático, ya que solamente cree en su juicio personal respecto a las cuestiones del mundo. Los nacidos bajo sus rayos tienen la habilidad de hacer conexiones. Para ellos lo importante no es, la religión mística que corresponde mas a Escorpio, o la fe ciega que mueve a Piscis. Su función en el mundo es la de unir, Iglesia y Estado.
Para los nacidos bajo este signo lo importante es el viaje y no la meta, les gusta aprender las cosas por experiencia propia, es por eso que son buscadores incansables. Para ellos la vida es un juego de oportunidades, que pueden llevarlos a más aventuras por venir, les encantaría poder vivirlo todo lo cual los lleva fácilmente a desviarse de su objetivo original. Necesitan mantenerse en movimiento, constantemente en la búsqueda de su ideal, de algo nuevo y emocionante. Les cuesta trabajo el compromiso cuando implica de alguna manera coartar su libertad, y no les gusta la rutina por lo que frecuentemente buscan profesiones que les den también libertad de pensamiento como la ciencia, la escritura, la filosofía y los viajes. Es innegable ese halo de fortuna que parece rodear a los sagitarianos, relacionado con el regente del signo, Júpiter, el benéfico mayor. Pareciera que siempre aparecen en el lugar adecuado en el momento adecuado, siempre se enteran en el momento justo de las oportunidades y su optimismo les permite siempre tener el corazón y el ímpetu para tomar nuevas oportunidades generalmente prometedoras. Son muy intuitivos y capaces de correr riesgos en situaciones que para otros parecerían poco concretas o demasiado especulativas y que generalmente resultan afortunadas. Se encuentran a menudo en la disyuntiva de vivir en la ciudad y pertenecer a la “sociedad” y seguir la moda que aunque de una manera personal siempre les jala, o vivir “libres” en el campo fuera de las responsabilidades del mundo moderno.

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